JUEVES 22 DE ABRIL DE 2004. DÍA DE LAS ENTRADAS.
En la penumbra de la noche, Alcoy se viste de Fiesta. A las cinco y cuarto de la mañana, la Misa del Fester en Santa María, nos recuerda la Eucaristía celebrada por nuestros antepasados, en la madrugada de un lejano día de primavera de 1276, justo antes del asedio de las huestes de Al-Azrach. A las 6 en punto, el Vicario de la Asociación de San Jorge, procede al rezo del Avemaría, en presencia de un numeroso gentío congregado en la Plaza de España. Los sones del Himno de Fiestas y el volteo de campanas de la Parroquia de Santa María, dan paso seguidamente al prodigioso instante de la "arrancá" de la Diana. Un emocionadísimo Fernando Alós, Sargento del Bando Cristiano, que cumple ciclo en su cargo, inicia entre grandes aplausos de un público entregado, el desfile de la Filà Navarros.
Vicente Martínez Verdú es el cabo "arrancá" de la Diana magentera. Un reto que dicho fester asume con gran destreza, por su experiencia y veteranía. "Un moble més" de Julio Laporta es la pieza musical escogida. "Mi Barcelona", del mismo autor, es interpretada en algunos tramos del itinerario. Otros cabos fueron en la "Diana del Carbonato", Jorge Palmer Corpas ("arrancá del Partidor"), Carlos Barberá Esteve y Francisco Javier Pérez Blanquer. Todos ellos a gran altura. Pero sin duda, el momento más emotivo de este acto, se vivió cuando Javier Pérez, el entrañable "Ventinou" giró la formación dianera frente al domicilio de Rodolfo, en la calle de San Nicolás. Allí pudo comprobar nuestro Alferis, al entregar los puros a los dianeros, el enorme cariño y afecto que los magenteros sentimos hacia su persona. Estos son los detalles que engrandecen Nostra Festa y que fortalecen a una institución como la Magenta.
A las 10'30 horas, los Cristianos comienzan su Entrada. Los Navarros, con su Capitán al frente, Jordi Espí Matarredona, abren el desfile, constituyendo su boato una rememoración de la historia y costumbres del pueblo de Navarra. Merece especial atención, si cabe, el ballet y mural representativos de la batalla de las Navas de Tolosa, acaecida en Julio de 1212, y en la que según nos cuenta José Antonio Vaca de Osma en su libro "Grandes Reyes Españoles de la Edad Media": "Al principio hubo unos momentos de confusión. Alfonso VIII se adelanto entonces y los reyes de Aragón y Navarra convergieron hacia el centro. Con su empuje violentísimo llegaron hasta el cerco de cadenas guardadas por gigantescos esclavos negros que protegían la tienda de Miramamolín, el Califa almohade. Sancho VII el Fuerte de Navarra fue el primero en saltar a caballo rompiendo con gran ímpetu con su espada las cadenas." Tras este episodio histórico, y en el ecuador del evento, la decana de las marchas cristianas, "Aleluya" de Amando Blanquer, junto a un sinfín de voces femeninas, acompaña a la Escuadra del Mig de los Asturianos. Rafael Blanquer Santonja, el apreciado "Peti", sobrino y primo de magenteros (Camilo Blanquer, padre e hijo respectivamente), Alferis de las Tomasinas, cierra la comitiva cristiana con un séquito muy propio de dicha Filà, con predominio de la flor de Lis, los colores azules, y los adornos en forma de dragón o de rosa.
A las 16'30 horas, la magia oriental se apodera de la tarde alcoyana. El poder mahometano se vislumbra en una "arrancá" más "verde" que nunca, encabezada por el Capitán Moro de la Filà Verdes, Antonio Carbonell Llopis. Destaca un especial recuerdo al desaparecido Pepe Barber, quien en un principio debía desempeñar el cargo, y al que se rindió homenaje, con un caballo sin jinete "in memoriam". El boato, obra de nuestro artista magentero por excelencia, Jordi Sellés, representa, en boca de su autor, una caravana, que a su paso por las alquerías cercanas a Alcoy, recluta refuerzos para las mesnadas del "Blavet", con intención de atacar nuestra Villa. Un traje sencillo y sin sobrepeso, define en el centro del desfile, a la Escuadra del Mig de los Berberiscos. En el año de su centenario, los Mudéjares lucen con una extraordinaria Escuadra Especial, en concordancia con su diseño tradicional, y obra de mi amigo personal y "palomino" de saga, Jordi Peidro Torres.
Y por fin, llega el momento. La Magenta es la encargada de poner broche de oro a la Entrada de Moros. Trompeteros y timbaleros anuncian la llegada del acompañamiento beduino. El Embajador Moro, mi amigo colegial Rubén Mullor Ibáñez, junto al Abanderado, Jorge Sanjuán García, les siguen a caballo. A lomos de un camello, Javier Vicens, es portador del guión de la Filà. Tras ellos, el primer ballet, de Virginia Bolufer, formando figuras con banderas ocres y color magenta, con el exotismo propio de los súbditos de la Media Luna y el Taller de Música "Castell Vermell" de Ibi, interpretando "La Entrá de les Kabiles" del compositor alcoyano Gregorio Casasempere. A continuación, la doble Escuadra, con Carlos Javier Climent Ruiz, como cabo batidor. "El Moro del Sinc", clásico entre los clásicos, es el argumento musical que la Banda Tropical de Beniganim, toca a su paso. Cabos de Escuadra son: en la de "davant", Juan Antonio Roldán Cuenca (arrancá), Raúl Carcelén Jarrín y Oscar Mira Reig, y en la de "darrere", Lucas Piqueras López (arrancá), José Antonio Caballero Piqueras y Rubén Gandía Ferre. Es un magnifico prólogo del cortejo posterior.

El espectáculo continúa. Veintiún magenteros con estandartes preceden la coreografía de Inma Cortés, desarrollada en un zoco árabe, y con la presencia de un carro musical de ritmos morunos, a los sones de "El bazar de telas de Taizz". Seguidamente, guardia "Samaria" de escolta, y carroza de las Favoritas, Vicky y Mª José, hija y nuera de Rodolfo, junto a los nietos de nuestro Alferis. "Moro de Granada" del "metge" Blanes y "Penya Cadell" del murero Paco Esteve son las composiciones que les acompañan, con la Unión Musical Beniatjarense. Seis damas guerreras a caballo (Tribu Saar) son el prolegómeno de la carroza de las damas de las Favoritas (Tribu Awamir). El grupo de moros Trípoli es la vanguardia de la carroza arrastrada por bueyes, que transporta al Rodella, Óscar Climent Llácer. Como comentario anecdótico, destacó la "sentada" que hizo uno de los animales, durante un tramo del itinerario. Tras la Unión Musical la Pobla del Duc, con las partituras "Marxa del Centenari" de Amando Blanquer y "El President" de Miguel Picó, aparecen los Caballeros (Tribu Rashid), ataviados con una bella vestimenta, en la que imperaba el azul y la plata, luciendo con sus pipas de fumar y empuñando ricas espingardas. Cuatro de ellos van sobre camellos, y el resto en carroza.

La presencia del Alferis es casi inminente. Al mismo le precede el último ballet de Ana Botella, que baila a los sones de un potente equipo de música. Esta actuación, en palabras de Alejandro Soler, diseñador del boato, se basa en un auténtico y real baile egipcio. El Grupo Beirut de Guardia del Alferis, portando antorchas, son la antesala de la majestuosa aparición de nuestro personaje central. Rodolfo Llácer Santacreu, radiante y exultante, va montado sobre una carroza clásica de línea ornamental árabe. Hermoso traje basado en ricas telas de color hueso adamascado y adornos de pasamanería. Los mismos tonos lleva la capa con dos largos pedazos de tela color magenta, en honor a la Filà que representa, con ristra de metales colgantes plateados. Con un bello turbante color hueso y cordonajes del mismo color, Rodolfo empuña una lanza ricamente trabajada en plata, llevando un pequeño alfanje en el cinto. Como último detalle, resalta la estrella y media luna en plata que caía sobre su espalda.

La Agrupación Musical "L' Illa" de Benidorm le acompaña con la inmortal música de Amando Blanquer y su "Any d' Alferis". Magnífica estampa, de un hombre emocionado, aunque de apariencia tranquila y serena.
El Grupo de Moras Beirut da escolta a la Escuadra de Negros, obra de los hermanos Jordi y José Domingo Sempere. Cabo batidor es Juan Antonio Sanjuán García, montado sobre corcel marrón, engalanado para la ocasión, "arrancando" de cabo a pie, Paco Albero Climent. Con los brazos y las piernas depiladas, y totalmente pintados de negro, destaca en el conjunto una gruesa capa de protección sobre cabeza y hombros, turbante rojo y capucha color hueso, y gran escudo sobre la espalda con metal y plumas. Por delante, peto negro del que desprenden chapas doradas con nomenclatura árabe, al igual que en las sandalias. Completa la descripción la túnica color magenta y el plumaje de faisán en la parte inferior del traje. Su armamento consiste en una poderosa lanza adornada con bolas doradas. La Música Nueva de Alcoy, integrada por 97 miembros, asiste a los "Esclavos", interpretando la marcha mora "Un Moro Mudéjar", de Rafael Mullor Grau. Tuve el privilegio y la satisfacción de formar parte de esta Escuadra, y permitiréis que me reserve la opinión sobre la misma. Ésta queda en manos de todos vosotros y de todo el público de Alcoy. Cierra la comitiva la carroza con niños, el "cop" Vicente Pérez Roca "Siguiente", y cuatro magenteros a caballo que ponen el punto y final a la Entrada.
"Quant vullgau q' en Alcoi ploga
sols una cosa au de fer
aneusen a cá l' Alcalde
¡ i que vos plante el Castell !"

Estos versos de Julio Andrés Valor de 1914, publicados bajo el epígrafe de "Recepta per a que ploga" evocan la cuestión que quiero comentaros a continuación. Como podéis imaginar, no podía obviar la mala climatología que presidió nuestra Entrada. Una lluvia inoportuna, más "aguafiestas" que nunca, pretendió robar el protagonismo a la Magenta, a su Alferis y a todos los magenteros. Algunos, haciendo broma, hasta me dicen que si en los años que tenemos el Alferis, por ser el líquido elemento de presencia tradicional, el trasvase del río Ebro no es necesario, o incluso que nuestra entidad deba estar presente en la mesa negociadora del Plan Hidrológico Nacional. Pero chistes aparte, como dice el periódico "Ciudad" en su número del 23 de abril, "la lluvia no pudo ni con el público ni con la Magenta". Porque si "Santa" es la Magenta en el apunte de Ramón Climent, bendito es el público, esa maravillosa "Filà Ventinou", que soportó estoicamente el aguacero, y que en perfecta sintonía con la "que més aspenta", garantizó un éxito total y rotundo. Esta simbiosis público - fester, es en mi opinión, la verdadera esencia de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy.

El aperitivo en la carpa de la Filà Judíos, y la cena del Hotel Reconquista son el espléndido epílogo de esta intensísima jornada, quizás la más apasionantemente vivida por este mirón, en sus años de fiesta.

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Reportaje fotográfico del AÑO DE ALFÉREZ
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