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DOMINGO
4 DE MAYO DE 2003. DÍA DE SAN JORGE.
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En
el ecuador de la trilogía, Alcoy dedica esta segunda jornada festiva al
Santo de Capadocia, patrón de la ciudad. A temprana hora, sobre las 9
horas, los niños de la "cantera" beduina han desfilado con gracia y desparpajo
en la Segunda Diana, desde la Avenida del País Valencia. Por lo visto,
el futuro de la Filà está garantizado, pero permitidme que recrimine a
algún padre dormilón y despistado, que ha dejado a sus hijos en casa.
Tras el acto, "almorsar" en la Filà, a la espera de que mujeres y niños
nos recojan sobre las 12 horas para la ofrenda en la Iglesia de San Jorge.
Desde allí iniciamos el pasacalle de rigor (con distribución de "abalorios")
que congrega en el itinerario a numeroso público. Incluso una enorme bandeja
de patatas fritas hizo las delicias de grandes y chicos, siendo objetivo
de las cámaras fotográficas.
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Desde la Plaza de la Virgen María y a las 19:30 horas transcurre la imponente Procesión General, con José Juan García Navarro como portaestandarte. El que os habla, os pide un esfuerzo, para que entre todos, incrementemos la participación, y ésta sea digna de una entidad de la categoría y el prestigio, que merece la Magenta. A las 22 horas, y en el Hotel Reconquista, tiene lugar la Cena Homenaje a la Mujer. Después de saborear las pertinentes viandas, se celebró el sorteo de viajes, gentileza de la Filà. La visita pastoral a España del Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, fue el argumento original de una simpática "liturgia". Un "obispo" muy singular, Rafael Ruíz Sempere, auxiliado por dos "clérigos" de excepción, José Francisco Valor Abad y Miguel Talens Candela, procedió a extraer las bolas de esta peculiar lotería. Todo ello, rodeado de la pompa y el séquito propio de su alta jerarquía, entre la carcajada general de los asistentes. Felicidades a los agraciados: Vicente Jorge Bas Aracil, José Juan García Navarro y el mismísimo Pep Valor, casualmente uno de los "monjes" ayudantes. La velada, jovial y animosa, se alargó hasta altas horas, y en ella, a petición del amigo Roca, hasta me atreví a declamar algunas estrofas de la Embajada. |
Dos actos oficiales matutinos se desarrollan este día. En primer orden cronológico, la Procesión de la Reliquia, en la que podemos contemplar de cerca los diseños de los cargos de las Fiestas, siendo portador del banderín Carlos Miró García. Seguidamente, en Santa María, se ofrece la Misa Mayor, a la que asistí durante unos minutos junto a otros dos compañeros de la Filà, cuya solemnidad es incuestionable, y en la que la música de Amando Blanquer nos pone verdaderamente la "carne de gallina". A las 14:30 horas comenzamos la comida en la Filà. Dos "ilustres" concertistas de trompeta amenizan el evento: Pep Valor y José Baydal. Cada año que pasa, muestran mejores maneras, y cabe la posibilidad, que algún primero de Enero, cuando me siente frente al televisor, los vea formando parte de la Orquesta Filarmónica de Viena, en el Concierto de Año Nuevo. Sin embargo, el verdadero protagonista de ese momento, para regocijo de todos, es el confeti, que presto para la ocasión, nos inunda por todas partes. Y aunque tenga detractores, este mirón no concibe este día, sin este curioso elemento.
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