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SÁBADO
23 DE ABRIL DE 2005. DÍA DE SAN JORGE.
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En
el ecuador de las fiestas, Alcoy dedica esta segunda jornada festiva al
culto y devoción al Insigne Mártir. Es el homenaje del pueblo a su patrón
San Jorge, que acapara sus esperanzas e ilusiones, impulsando sentimientos
de confraternidad. A las nueve de la mañana, la Magenta, con su pléyade
infantil, como gran protagonista, comanda la Segunda Diana por la Avenida
del País Valencià. A la conclusión del simpático acto, este año, y de
manera excepcional, se desarrollan dos "almorsars". Uno, patrocinado por
el Capitán en el Hotel AC, lugar donde se hospeda durante las fiestas,
en el que le acompañan sus Emires y todos los magenteros que previamente
hayan comunicado su asistencia. Y el otro, como es costumbre, en los locales
de la Filà.
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"Que
procedo mal no ignoro Mereceré mil protestas ... No me da pena ninguna Y cuando digan a coro Y de moro en abril visto De Dios el perdón imploro,
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La hermosa poesía de Gonzalo Cantó, con su obra "Soy moro" nos habla del marcado carácter religioso de la festividad del día. Dos actos matutinos ensalzan este motivo. En la procesión de la Reliquia, con Moisés Llorens, como portador del banderín, podemos observar con detalle, los diseños de los cargos oficiales de la festa. Solemnidad y emoción en una abarrotada Parroquia de Santa María que celebra la liturgia de la Misa Mayor, con un destacado papel de las imponentes notas musicales de la "Misa de Sant Jordi" del "Mestre" Blanquer. Tras la conmovedora eucaristía, llega el pasacalle y la algarabía, el bullicio y la diversión. Es "la festa al carrer" con el masivo acompañamiento del Capitán al Hotel AC, para la degustación de la comida. En los postres del ágape, nuestro "tímido" Capitán toma la palabra para pronunciar un discurso digno de un Presidente de Gobierno en el Congreso de los Diputados. Pero bromas aparte, es justo y lícito que Camilo quiera agradecer el esfuerzo de toda la gente que le ha apoyado para contribuir en la gran brillantez y magnitud del cargo que está representando. Como sucediera el año anterior, el Capitán y su Filà intercambian regalos. Él nos obsequia con una singular pluma y un plato de artesanía árabe. Nosotros le ofrecemos un bello retrato. Son, quizás, los más gratos momentos y de mayor sensibilidad de toda la trilogía, entremezclándose sonrisas y lágrimas en paradójica armonía. La majestuosa Procesión General, de la que, el que os habla, fue portaestandarte, muestra el extraordinario fervor de los alcoyanos a la ecuestre figura del "Fiel Protector" y en la que Camilo, nuevamente, recibe el cariño y el aplauso de esos "mirons" que conforman esa magnifica "Filà 29". La cena servida nuevamente en el Hotel AC, pone el punto final a esta intensa y memorable jornada. Fotos: Gabriel Jordá Morey |