SÁBADO 24 DE ABRIL DE 2004. DÍA DELS TRONS.
"En Alcoy, ni la fe ni la risa van por barrios: todo es de todos. En Alcoy y desde 1276, el 24 de abril es el triunfo total de un pueblo fiel, al viejo modo, que por ello merece la asistencia visible y a la jineta de la propia divinidad. Y sólo por si alguien lo olvida - embebido estos días sensualmente - o hace oídos sordos, Alcoy ha inventado los terribles cañonazos del Alardo. Habrá quien busque el juego de los ecos en estas sierras. Yo creo que otro gallo nos cantaría si los buscásemos dentro de nosotros mismos…".

Este fragmento del artículo "De Alcoy al Cielo" de Vicent Andrés Estellés, publicado en el diario "Las Provincias", y reproducido en la Revista de Fiestas de 1956, nos habla de la incruenta batalla del último día de la Festa, verdadero auto-sacramental de unos hechos, acaecidos hace ya más de siete centurias.

 

A hora temprana (sobre las 8), los más madrugadores, inician las primeras escaramuzas, participando en las "guerrillas". Posteriormente, los magenteros se citan en el domicilio de nuestro Alferis, para "almorsar" en la Filà, y arroparle en el disparo matutino. Desde la Plaza Mosen Josep, y tras el "Encaro" con las Tomasinas, Rodolfo avanza poderosamente, sin dar tregua al "enemigo", acompañado de sus Caballeros (que lucen la totalidad de su atuendo, incluido el turbante) y de fuerzas sensiblemente inferiores a años anteriores (34). Ya en el Castillo, nuestro personaje demuestra buenas dotes en el manejo de la espada, derrotando en buena lid a nuestro querido amigo "Peti", y contribuyendo en gran medida a la victoria musulmana.

Tras el combate de arma blanca, todo el cortejo beduino se dirige a nuestra sede social, para compartir una apetitosa comida. Es el reposo de los guerreros. Corto y merecido respiro, ya que en apenas dos horas (sobre las 4 de la tarde), la tropa magentera, junto a su Alferis, se encamina a la Fortaleza, para la Estafeta y Embajada Cristiana. Concluida ésta, y a espaldas del recinto fortificado, nuestros combatientes (38), se preparan para la pelea de la tarde, yendo al encuentro con la Filà "de la má al costat". En los Salesianos, el "Encaro", entre brindis de cava y permuta de obsequios, simboliza el abrazo de hermandad entre dos entidades, Magenta y Tomasinas, unidas por y para la Fiesta. De nuevo, se reanudan las hostilidades, y esta vez, los Campeones de la Cruz, toman la iniciativa. La lucha es feroz, titánica, y Rodolfo vende muy cara su derrota. Pero, un año más, al caer la tarde, la enseña cristiana ondea en lo más alto del torreón del Castillo.

 

 

Finalizada la batalla, los "supervivientes" de la disputa acompañan a nuestro Alferis para su asistencia, junto a los otros cargos, de la Procesión de la devolución de la imagen de San Jorge a su templo. Es la hora de la Acción de Gracias. Seguidamente, al término de la misma, la Magenta despide efusivamente a su Alferis Rodolfo a las puertas de su casa. La Aparición, con las flechas de paz y concordia, que el niño Sant Jordiet lanza desde las almenas del Castillo, marca el instante final y culminante de la trilogía. La magia abrileña se convierte en ilusión renovada y esperanza de un mundo mejor.

La cena final de fiesta, y una "entraeta" patrocinada por los Caballeros, ponen el broche de oro a la jornada. Ésta última, transcurre desenfadada y con gran regocijo, agasajando los propios organizadores a su directivo colaborador, a la sazón "Cop", Vicente Bas, sacándole a hombros por el "Cantó Pinyó", cual triunfador de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, saliendo por la "Puerta del Príncipe". Abrazos, sonrisas, lágrimas, en definitiva, un emotivo epílogo. Ésta ha sido pues, en resumen, la narración de los hechos más significativos de las Fiestas de 2004. Unas fechas verdaderamente extraordinarias que ya forman parte de la historia de nuestra entidad. Mi valoración es positiva y creo, sinceramente que la Magenta ha quedado muy bien en la calle. Debemos estar, por tanto, completamente satisfechos. Enhorabuena a todos sin excepción: Caballeros, Damas, Colaboradores, Boato, Junta Directiva, y a todos los magenteros en general. Por cierto, ingeniosa idea la de nuestros directivos, agradeciendo en una cuña radiofónica, el incondicional apoyo del público que sufrió la adversidad meteorológica de la Entrada. Mi reconocimiento para tan afortunada decisión, y así de justicia, quiero constatar este hecho.Todos ellos, con su formidable esfuerzo, han contribuido al gran logro de la Magenta, y de su protagonista principal, Rodolfo Llácer Santacreu. Para éste último, la mayor de las felicitaciones. Ha sabido estar siempre en el sitio, y con el responsable desempeño de su cargo, se ha ganado la confianza y el corazón de todos los magenteros. Su nombre, desde ahora, quedará escrito en letras de oro en los anales históricos de la institución, y por ello, quiero dedicar este texto a nuestro Alferis Magenta 2004.

Agradeciendo la atención de este extenso "cronicón" (lo requería la ocasión), y esperando sepáis disculpar los errores u omisiones en que haya podido incurrir, se despide vuestro cronista y amigo:

A Rodolfo Llácer Santacreu, Alferis Magenta 2004, amb la meua estima.

Vixca el Alferis
Vixca la Magenta
Vixca Sant Jordi
Vixca Alcoi

Leida y aprobada en Asamblea General Ordinaria celebrada el día 29 de mayo de 2004

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