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A hora temprana
(sobre las 8), los más madrugadores, inician las primeras escaramuzas,
participando en las "guerrillas". Posteriormente, los magenteros
se citan en el domicilio de nuestro Alferis, para "almorsar" en
la Filà, y arroparle en el disparo matutino. Desde la Plaza Mosen
Josep, y tras el "Encaro" con las Tomasinas, Rodolfo avanza poderosamente,
sin dar tregua al "enemigo", acompañado de sus Caballeros (que
lucen la totalidad de su atuendo, incluido el turbante) y de fuerzas
sensiblemente inferiores a años anteriores (34). Ya en el Castillo,
nuestro personaje demuestra buenas dotes en el manejo de la espada,
derrotando en buena lid a nuestro querido amigo "Peti", y contribuyendo
en gran medida a la victoria musulmana.

| Tras
el combate de arma blanca, todo el cortejo beduino se dirige
a nuestra sede social, para compartir una apetitosa comida.
Es el reposo de los guerreros. Corto y merecido respiro, ya
que en apenas dos horas (sobre las 4 de la tarde), la tropa
magentera, junto a su Alferis, se encamina a la Fortaleza,
para la Estafeta y Embajada Cristiana. Concluida ésta, y a
espaldas del recinto fortificado, nuestros combatientes (38),
se preparan para la pelea de la tarde, yendo al encuentro
con la Filà "de la má al costat". En los Salesianos, el "Encaro",
entre brindis de cava y permuta de obsequios, simboliza el
abrazo de hermandad entre dos entidades, Magenta y Tomasinas,
unidas por y para la Fiesta. De nuevo, se reanudan las hostilidades,
y esta vez, los Campeones de la Cruz, toman la iniciativa.
La lucha es feroz, titánica, y Rodolfo vende muy cara su derrota.
Pero, un año más, al caer la tarde, la enseña cristiana ondea
en lo más alto del torreón del Castillo. |
Finalizada
la batalla, los "supervivientes" de la disputa acompañan a nuestro
Alferis para su asistencia, junto a los otros cargos, de la Procesión
de la devolución de la imagen de San Jorge a su templo. Es la
hora de la Acción de Gracias. Seguidamente, al término de la misma,
la Magenta despide efusivamente a su Alferis Rodolfo a las puertas
de su casa. La Aparición, con las flechas de paz y concordia,
que el niño Sant Jordiet lanza desde las almenas del Castillo,
marca el instante final y culminante de la trilogía. La magia
abrileña se convierte en ilusión renovada y esperanza de un mundo
mejor.
La cena final de fiesta,
y una "entraeta" patrocinada por los Caballeros, ponen el broche
de oro a la jornada. Ésta última, transcurre desenfadada y con
gran regocijo, agasajando los propios organizadores a su directivo
colaborador, a la sazón "Cop", Vicente Bas, sacándole a hombros
por el "Cantó Pinyó", cual triunfador de la Real Maestranza de
Caballería de Sevilla, saliendo por la "Puerta del Príncipe".
Abrazos, sonrisas, lágrimas, en definitiva, un emotivo epílogo.
Ésta ha sido pues, en resumen, la narración de los hechos más
significativos de las Fiestas de 2004. Unas fechas verdaderamente
extraordinarias que ya forman parte de la historia de nuestra
entidad. Mi valoración es positiva y creo, sinceramente que la
Magenta ha quedado muy bien en la calle. Debemos estar, por tanto,
completamente satisfechos. Enhorabuena a todos sin excepción:
Caballeros, Damas, Colaboradores, Boato, Junta Directiva, y a
todos los magenteros en general. Por cierto, ingeniosa idea la
de nuestros directivos, agradeciendo en una cuña radiofónica,
el incondicional apoyo del público que sufrió la adversidad meteorológica
de la Entrada. Mi reconocimiento para tan afortunada decisión,
y así de justicia, quiero constatar este hecho.Todos ellos, con
su formidable esfuerzo, han contribuido al gran logro de la Magenta,
y de su protagonista principal, Rodolfo Llácer Santacreu. Para
éste último, la mayor de las felicitaciones. Ha sabido estar siempre
en el sitio, y con el responsable desempeño de su cargo, se ha
ganado la confianza y el corazón de todos los magenteros. Su nombre,
desde ahora, quedará escrito en letras de oro en los anales históricos
de la institución, y por ello, quiero dedicar este texto a nuestro
Alferis Magenta 2004.
Agradeciendo la atención
de este extenso "cronicón" (lo requería la ocasión), y esperando
sepáis disculpar los errores u omisiones en que haya podido incurrir,
se despide vuestro cronista y amigo:
A
Rodolfo Llácer Santacreu, Alferis Magenta 2004, amb la meua estima.
Vixca
el Alferis
Vixca la Magenta
Vixca Sant Jordi
Vixca Alcoi
Leida y aprobada en Asamblea
General Ordinaria celebrada el día 29 de mayo de 2004
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