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CRÓNICA
FILÀ MAGENTA FIESTAS ANY DE CAPITÀ 2005
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" Capritxosos rínxols
de paper Moros i Cristians lluitant per Alcoi Festa que produeix baticor,
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El
poema "Festa! Festa! Festa" De Fernando J. Andrés Anduix,
editado en la revista de fiestas de 1998, define la plena esencia del
sentir alcoyano que cada primavera abrileña recuerda los ecos de
un pasado de siete siglos y el reencuentro con su historia. Es la evocación
de la derrota del sarraceno Mohammad Abu Abdallah Ben Huzdail, llamado
popularmente con el nombre de Al-Azrach, a las puertas de la entonces
Villa de Alcoy, y la conmemoración de la "Aparición
Gloriosa" de San Jorge Mártir.
El pasado otoño, en un programa radiofónico, oí decir al dramaturgo Calderón de la Barca la siguiente frase: "Dichoso el hombre que tiene tiempo para la espera". Pues bien, tras catorce años pacientes, la Magenta rebosa felicidad por tener entre sus filas al próximo Capitán moro. Camilo Albero Climent ha asumido el reto de ostentar el mencionado cargo. Magentero desde 1978, posee larga experiencia como fester y directivo, siendo el Primer Tró en el anterior año de Capitán de 1991. Su gran carisma y fuerte personalidad son el mejor aval para afrontar con ilusión y entusiasmo, la responsabilidad del liderazgo de las huestes mahometanas. Todos estamos de su lado. Su familia, los "Emires" que le acompañan, y toda la institución, van a contribuir en común esfuerzo al lucimiento y la brillantez de estas fiestas de 2005. Ésta va a ser pues la narración de unos aconteceres únicos e irrepetibles para la Magenta, donde las risas y lágrimas se desbordan en inolvidables ríos de auténtica emotividad. |
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DOMINGO
10 DE ABRIL DE 2005. DÍA DE LA GLORIA.
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La jornada pregonera de Nostra Festa amanece soleada y con buena climatología. Casi al mismo tiempo en que Alcoy despierta con la procesión del encuentro y el sonido de los "Xiulitets" anunciadores de la resurrección de Jesucristo, los Magenteros nos concentramos en la casa de nuestro Gloriero del "Carrer": José Miguel Vicent Gadea. Es la hora de saborear las pastas y licores propios del lugar, arropando a nuestros representantes en este primer acto festivo. Tras el almuerzo de rigor, y la "ceremoniosa" vestida, nuestros Glorieros, José Miguel Vicent Gadea (del Carrer) y Carlos Barbera Vaño (del Hospital) son multitudinariamente acompañados por sus compañeros y amigos de la Filà a la Plaza de España donde a partir de las diez en punto de la mañana, iniciarán sus respectivos recorridos.
Finalizada su labor, repleta de gran seriedad y aplomo, nos dirigimos todos juntos a nuestra sede social, para degustar una deliciosa comida, y celebrar por todo lo alto el punto de partida hasta la ansiada trilogía. "Mientras los niños corren y las niñas saltan los festers alineados, sin ropajes festeros, ensayan su difícil paso, y se arrebatan el sable para demostrar garbo entre el chungueo de sus compañeros. Quizá el chubasco primaveral, precursor del de fiestas, haga acto de presencia y algún friolero burlón diga: Tanqueu la porta qué entren mosques. A la hora de la merienda, la Mona-huevo duro semioculto en coca bova, con acompañamiento de lechuga, cebolla, habas, queso blanco y aceitunas, es el manjar predilecto. Todas las madres prometen a sus hijos: si es porteu bé, anirem a menjar-se la mona…" Este pasaje del artículo "La Gloria" de Angeles Pastor Espi publicado en la Revista de Fiestas de 1963, nos habla del "Berenaret" del Domingo de Pascua, cita previa de la entraeta de la noche que se repetirá cada día hasta el 21 de Abril, en este caso con el protagonismo de la niñez festera. Es el feliz epilogo de una maratoniana jornada, en la que la festa se ha proclamado a los cuatro vientos. |
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Desde las 20 horas, los magenteros, concentrados en la antigua "Casa Montblanch", junto a un gran número de devotos y festers, acompañan en procesión la imagen del "Xicotet" desde el templo georgino hasta la parroquia de Santa María, donde se le dará culto hasta el final de las fiestas. Es el día en que Alcoy, con gran solemnidad venera la figura del "Fiel Protector". |
Apenas he escrito unas líneas sobre la crónica de estas fiestas excepcionales, y ya casi me siento sin fuerzas para continuar con mi cometido. Una sobrecogedora noticia nos ha llenado a todos de dolor y tristeza. El fallecimiento, el pasado día 7, en accidente de tráfico, del joven fester Sergio Martínez García, hijo del también magentero Jesús Martínez Pérez, ha conmocionado a la Magenta, al mundo de la fiesta, y a todo el pueblo de Alcoy en general. Desde aquí le mando a su familia mi condolencia y la de todos mis compañeros, con el ferviente deseo de que Jesús se recupere de las dolencias que últimamente viene padeciendo. Poco podemos hacer por nuestro amigo Sergio, pero creo que esta narración es el mejor homenaje, que yo, modestamente, le puedo tributar, porque hoy seguramente me hubiera escuchado, y quiero que ese anhelo, ahí donde estés, se cumpla. Por tanto, he decido continuar con mi labor.
Las raíces de la "Festa" son profundas. La semilla que crece perpetúa su legado. Los niños, con su ingenua espontaneidad, aseguran un futuro esperanzador, manteniendo viva la llama de las costumbres festivas heredadas de sus ancestros. A temprana hora, en una mañana fría y soleada (con una temperatura que ronda los 0° C), la Magenta tiene una cita en el "Baydal Center", residencia del fester José Baydal, y domicilio del Gloriero Infantil Jordi Baydal Torrente. Allí, en torno a una mesa con dulces y licores, y departiendo en agradable conversación, nos hemos reunido para animar y dar calor a nuestro pequeño "Magenteret". Tras asistir a la Santa Misa, nuestro "Glorieret" es acompañado a la filà, por sus familiares y amigos, para celebrar el pertinente "almorsaret". Concluido el mismo, y tras guardar respetuosamente un minuto de silencio en memoria de nuestro compañero Sergio, el primer Tró hace entrega a Jordi de la Espingarda con la que nos va a representar en el posterior desfile. Conducido en pasacalle al Partidor, a las 12 en punto, inicia el recorrido hasta la Iglesia de San Jorge, demostrando nuestro "Festeret" muy buenas maneras, llenando de orgullo y satisfacción a sus progenitores. Al finalizar el entrañable acto, la comida pone el broche de oro a tan simpática jornada. |
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